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Archive for 17 enero 2011

El campo de las bibliotecas se ha convertido en un campo mucho más amplio de lo que era antes de que las nuevas tecnologías irrumpiesen en nuestras vidas, ya que ahora, aparte de tener disponibles las bibliotecas tal y como las conocíamos antes, también disponemos de las bibliotecas digitales, electrónicas y virtuales. Mediante este artículo intentaré dar una explicación sobre cada una de ellas.

Si hablamos de las bibliotecas digitales hay que decir que la mayor característica de estas es que en ellas el formato del papel deja paso al formato digital, ya que toda colección se digitaliza. De esta forma, la única manera de obtener información en una biblioteca de estas características es mediante formatos electrónicos, magnéticos y discos ópticos. Una de las ventajas de estas bibliotecas es que los documentos siempre están disponibles para quien desee consultarlos, pero por otra parte la colección de la que estas bibliotecas disponen es bastante básica y el espectro de materias reducido.

En las bibliotecas electrónicas, al contrario que en las digitales, la mayoría de la documentación está disponible tanto en papel como en formato digital, y su característica es la de tener grandes equipos de microelectrónica y de instalaciones de telecomunicaciones. Esto permite poder acceder a la información electrónica desde la biblioteca mismo o a larga distancia, lo que supone una ventaja.  

Por último, las bibliotecas virtuales son aquellas en las que mediante la realidad virtual se simula el ambiente de una biblioteca tradicional en la que el usuario puede encontrar colecciones en diferentes sitios gracias a diferentes sistemas. Para conseguir esto las bibliotecas necesitan la más alta de las tecnologías multimedia.

La biblioteca virtual es la que más se diferencia de las otras dos ya que se crea a partir de documentos digitalizados y sitios, y nunca ha tenido colección impresa ni edificio. Además, al fin y al cabo, las bibliotecas digitales y electrónicas son sólo bibliotecas que a causa de las nuevas tecnologías han tenido que “modernizarse” y desarrollarse tecnológicamente.

Referencias:

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Las primeras bibliotecas romanas eran privadas. El Archivo Central de Roma se adelanta a la primera biblioteca pública romana. Se llamaba Tabularium y fue construido en el año 79 a.C. Los romanos también tenían bibliotecas en casa.

En Roma hubo, además, se comenzó la comercialización del libro, que dará lugar a la aparición de librerías editoriales, talleres donde se fabricaban y vendían los libros, donde los esclavos copiaban los textos. Además, se organizaban lecturas públicas, a modo de campañas de publicidad para dar a conocer las novedades. Había gente especializada, además, en acudir a las audiciones públicas, retener los textos en la memoria para después escribirlo y venderlo. Ya entonces había problemas de propiedad intelectual por el plagio de obras. Los libreros eran a la vez editores y tenían su propio taller de copistas, conformados por esclavos que normalmente eran griegos letrados.

 Además, en Roma aparecieron las primeras bibliotecas públicas. En el año 39 d. C. se fundaron en Roma varias bibliotecas, entre ellas la de Asinio Polión, ubicada en el Templo de la Libertad, que es considerada como la precursora de la biblioteca pública.

 Augusto creó dos grandes bibliotecas, una de ellas situada en el Pórtico de Octavio y la otra en el Palatino, junto al Templo de Apolo, ambas eran bibliotecas públicas.

Otra biblioteca pública muy importante fue la Biblioteca Ulpia, creada por el Emperador Trajano, donde también se conservaban documentos públicos, por tanto, es probable que fuera, además, un archivo histórico. Al frente de las bibliotecas públicas estaba el Procurator Bibliotecarium, figura creada por Tiberio, a cuyas órdenes estaban los bibliotecarios que trabajaban en cada una de ellas. Estas bibliotecas públicas, se construían al lado de un templo y tenían una sección latina y otra griega y aunque fueron usadas y apreciadas por los ciudadanos, no alcanzaron la importancia de las bibliotecas privadas de los patricios y ricos romanos.

También se construyeron bibliotecas cristianas, por ejemplo la Biblioteca de Cesarea. En Oriente, el emperador Constantino mandó construir la de Los Embajadores que tenía literatura cristiana y pagana.

Las bibliotecas públicas de esta época se construían generalmente después de una batalla victoriosa, los emperadores construían la biblioteca, abierta al público, donde existía un sistema de préstamo con fianza económica. Las bibliotecas públicas desaparecen con la Roma de los Césares y no volverán a aparecer hasta avanzado el siglo XVIII.

Referencias:

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